Desde su comienzo, Seiko 5 fue diseñado para romper con el concepto de relojería y llevar a la joven generación de los 60 un reloj que perteneciera a su edad y encajara en sus vidas. Como quizás nunca antes, los jóvenes de la época no vieron límites a sus aspiraciones. Seiko 5 necesitaba ser un reloj que pudiera ir a todas partes en cualquier lugar. El primer desafío fue la durabilidad. Para ser duradero, un reloj debe evitar dos amenazas: el agua y los impactos.